domingo, 12 de octubre de 2014

¿USO O ABUSO?




Que la tecnología de información y comunicación (TIC) ha cambiado nuestra vida y nuestra forma de comunicarnos es algo obvio. Y de ella, podríamos describir una larga lista de beneficios. Como por ejemplo, que nos facilita y pone a nuestro alcance todo tipo de información (ciencia, cultura, ocio…), facilita también la socialización a través de servicios como chats, redes sociales…, creando así nuevos cauces de relación y comunicación, ofrece también gran cantidad de material para la diversión y entretenimiento, etc.

LOS NUEVOS FILÓSOFOS?
Manuel Area (2012) dice que hace varias décadas una persona se la consideraba culta cuando sabía leer y escribir correctamente, sabía mantener una conversación fluida y rica en vocabulario, o quién conocía nombres de artistas, filósofos y célebres históricos.  Sin embargo, en la actualidad habla de un nuevo concepto de persona culta; la que ha de ser capaz de, además de leer y escribir, a interactuar con un sistema de menús u opciones mediante un teclado, ratón o pantalla táctil, saber navegar por páginas web sabiendo encontrar lo que necesita y discriminando entre la infinita información a la que podemos acceder, escribir un documento y enviarlo por correo electrónico o por SMS, participar en foros, blogs, o subir fotos, vídeos o presentaciones para compartirlos con otras personas en redes sociales... Y así podríamos describir otra gran lista de nuevas capacidades y competencias que debemos aprender para estar y sentirnos actualizados.

Sin embargo, del uso adecuado de este nuevo mundo virtual, tan seductor y con tantísimos beneficios que no podemos negar, al abuso e interferencia negativa en nuestro día a día hay una línea muy estrecha a la que debemos prestar atención. Si bien es cierto que no existe el diagnóstico de adicción a internet o a las redes sociales como tal, si considero que podemos hablar de “adicción” cuando su uso o abuso genera dependencia e interfiere en la vida de la persona, restándole libertad y restringiendo sus intereses. Por ejemplo, una persona puede hablar por el móvil o conectarse a Internet por la utilidad o el placer de la conducta en sí misma. Al contrario de quien lo hace buscando el alivio del malestar emocional o la ansiedad que le crea no conectarse. 
Conductas como privarse de sueño para estar conectado (<5h. horas), privarse también de otras actividades como hacer deporte, estudiar, salir con amigos o relacionarse con la familia, estar constantemente pendiente de la red e irritarse cuando no puedes acceder a ella, mentir sobre las horas que se está conectado cuando se reciben quejas de alrededor, aislarse y que conectarse sea lo primera que se hace cuando uno se levanta, cuando llega a casa o lo último antes de acostarse…son señales de alarma que configuran el perfil de una persona susceptible a sufrir adicción. (E. Echeburúa y P. de Corral, 2010). Por ese motivo es importante conocerlas bien, y en el caso de detectar algunos de estos comportamientos a alguien de nuestro alrededor, actuar para poder ayudarles primero a tomar conciencia de ello, y luego a que sean capaces de tomar el control. Ya que el uso de las TIC’s es muy positivo, siempre y cuando  no implique el abandono de otras actividades propias de una vida normal.


 

No obstante no hace falta hablar de adicción para ver cómo ha influido en nosotros las nuevas tecnologías. Irene Cirvida (2014) habla de la “necesidad que sentimos de vivir conectados continuamente”. De hecho, no es extraño observar como las personas queremos compartirlo todo; donde estamos, que hacemos y hasta que comemos. O también ver a una pareja o grupo de amigos interactuar, pero con otras personas que no se encuentran físicamente en ese momento, si no a través de sus smartphones. Situaciones cotidianas en las que me atrevería a decir, todos los lectores habrán vivido, ya sea porque lo hemos hecho nosotros mismos, o porque hayamos sufrido estar con otra persona, y que dicha persona le haga más caso al móvil. 



Así que, y empezando por mí misma, creo que en general deberíamos aprender a hacer un buen uso de esta herramienta. Y para ello, la psicóloga Begoña Carbelo nos aconseja que; fijemos unos horarios para atender a las redes, intentemos organizar nuestro tiempo de ocio al margen de ellas, y que, y este punto es el que destacaría, seamos capaces de olvidarnos del móvil, al menos un rato cada día, sin que estemos tan pendientes de él y consultándolo continuamente. 

De esta forma también daremos ejemplo a los más pequeños, que crecen dentro de esta sociedad tecnológica. Siendo de vital importancia educarlos ya desde la infancia en el buen uso de las Nuevas Tecnologías. Y esta será una de las principales tareas que nos corresponderá como futuros maestr@s. 

Para investigar un poco más sobre el tema os dejo este ENLACE

¿Qué opinas sobre la adicción? ¿Has vivido de cerca alguna de estas situaciones que muestran claramente síntomas adictivos?

Me gustaría saber vuestra opinión, y que compartáis otros enlaces, vídeos, etc, sobre el tema.