Seguramente, si pensamos en la palabra
alfabetizar enseguida nos vendrá a la mente “enseñar a leer y a escribir”. Y
por digital ya nos sugiere que tiene algo que ver con la tecnología. Esto ya
nos da pistas de lo que entendemos por alfabetización digital. En este nueva
era digital nos expresamos a través de múltiples tipos de soportes y mediante
diversas tecnologías (impresas, digitales, televisión, ordenadores, móviles,
Internet...) y empleando distintos formatos y lenguajes de representación y de
comunicación (textual, sonoro, audiovisual…) (Area. Manuel, 2012). De modo que
la alfabetización digital corresponde a ser competente en el uso de los distintos tipos de medios y
Tecnologías de la Información y la Comunicación para dar respuesta a las
exigencias de la sociedad actual.
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Pero no basta solo con conocerlas y
utilizarlas. Ser competente va más allá. Debemos conocerlas y hacer un buen uso
de ellas. Entendiendo entonces que si nuestro objetivo es formar alumnos
alfabetizados digitalmente, debemos ayudarles a que sean capaces de analizar y
producir textos audiovisuales, prepararles para el consumo ante la masificación
de información proveniente de los diferentes medios como la televisión, la
publicidad…, ayudarles también a que sean sujetos capaces de desarrollar las
habilidades necesarias para el buen uso de la informática (ordenadores,
navegación por Internet, uso de software...), y a buscar, seleccionar,
comprender y reconstruir la información en función de un propósito. Y todo de
ello de una manera global y responsable.
Esto
implica que además de un recurso de trabajo o material de apoyo, debemos
ampliar esta visión y ver a la Tecnología como un espacio sobre el cual el
alumnado tiene que aprender a enfrentarse para resolver situaciones
problemáticas, situaciones que una vez fuera del aula deberán hacer frente y
saber actuar para poder desenvolverse adecuadamente en nuestra cultura digital.
Por ese motivo desde la enseñanza pondremos especial interés no tanto en
enseñar habilidades de utilización, si no en la adquisición y domino de
destrezas centradas en el uso de la información y la comunicación para el uso
de las mismas con fines inteligentes (Area. Manuel, 2012). Siendo así nuestro
objetivo como docentes, y tal como Manuel Area (2012) dice, formar a nuestros
alumnos como “usuarios conscientes
y críticos de las nuevas tecnologías y de la cultura que entorno a ellas se
produce y difunde”.
Claro
está que como futuros docentes nuestro objetivo será trabajar y formar por y
para los alumnos. Pero en la era digital estamos todos inmersos. Y ha venido
para quedarse, así que no debemos olvidar que nosotros mismo también tenemos
que “realfabetizarnos”. Como Alfonso Gutiérrez (2012) dice, a diferencia
de la alfabetización, en la que aprendemos a leer y a escribir y se asocia más
a edades tempranas, la alfabetización digital va también dirigida a los
adultos. Que ya “alfabetizados” han de volver a “realfabetizarse” para adquirir
nuevos conocimientos y destrezas relacionados con las nuevas tecnologías. La
tecnología ha llegado a nuestra sociedad y con ella la obligación que tenemos
de adaptarnos a esta era digital, sabiendo enfrentarnos a la información y la
comunicación, y tomando conciencia de las implicaciones económicas,
ideológicas, políticas y culturales de la tecnología de nuestra sociedad (Area.
Manuel, 2012).
Para
saber más acerca de la alfabetización digital, de los colectivos a los que urge
más trabajar para que no queden excluidos, en qué entorno y cómo abordar la
alfabetización digital, etc., no te pierdas este artículo de Alfonso Gutiérrez
Martin; “Alfabetización
digital, un reto de todos”.
Profundiza
más acerca las competencias requeridas en la alfabetización digital:
¿Qué
opinas sobre la brecha digital en personas mayores?



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